enero 15, 2018 Kaita

Cómo cuidar nuestra salud en verano

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En los meses de verano son frecuentes las dolencias asociadas al calor, como la deshidratación, las intoxicaciones por la mala conservación de los alimentos, que se multiplican por cuatro en esta época del año, o las alergias. Los niños y las personas mayores son los estratos de la población más vulnerables a estos efectos de las altas temperaturas, pero si extreman las precauciones podrán disfrutar plenamente de las vacaciones evitando los problemas para la salud. Para ello existe un decálogo de consejos elaborados por la Organización  Mundial de la Salud (OMS).

Beber entre dos y tres litros de agua al día

Los golpes de calor provocan diversas dolencias, como dolor de cabeza, mareos, vómitos, fatiga y aumento del ritmo cardíaco, generalmente por efecto de la deshidratación. Los médicos recomiendan beber entre dos y tres litros de agua al día. Si se hace deporte o se trabaja al aire libre con temperaturas sofocantes habría que aumentar todavía más la ingesta de líquidos. Asimismo, se recomienda primar el consumo de alimentos ricos en agua, como frutas y verduras.

Ventilar las estancias interiores y el coche en el que se viaje

Los hongos y ácaros del polvo suelen proliferar durante el verano en los sistemas de climatización de los vehículos, por lo que si se va a realizar un largo viaje por carretera se debe encender el aire acondicionado y abrir las ventanas unos diez minutos antes de montarse en el automóvil. La exposición a la contaminación del aire puede reducirse viajando temprano por la mañana o al anochecer, cuando la calidad del aire aumenta y el tráfico rodado se reduce. Al alojarse en un hotel son preferibles las habitaciones secas y soleadas alejadas de la piscina. En lo que respecta a las alergias alimentarias se deben extremar las precauciones en los restaurantes evitando las mahonesas, huevos y derivados, fruta sin pelar y productos poco cocinados.

Extremar la higiene

Cuando se vayan a manipular alimentos se debe extremar la higiene y mantenerlos siempre refrigerados, sobre todo si no se van a consumir inmediatamente. Cuando se cocine con agua del grifo es conveniente hervirla antes. Los productos de alimentación tienen que estar separados para que en caso de que exista algún tipo de contaminación no pase de unos a otros.

No tomar el sol a mediodía

La exposición a los rayos de sol debe producirse progresivamente, teniendo especial cuidado durante el primer día para evitar las quemaduras. La protección debe aplicarse una media hora antes de tomar el sol y volver a echarse cada dos horas o menos si se entra y sale del agua repetidamente. Entre las 12 y las 16 horas se debe evitar tomar el sol porque son las horas del día en las que los rayos uva son más dañinos para la piel.

Ponerse tapones en los oídos para ir a la piscina

Las infecciones de oído son frecuentes cuando se pasa mucho tiempo nadando en la piscina, por lo que es recomendable ponerse tapones especiales para que no entre agua. Asimismo, si se utilizan las duchas son imprescindibles las chancletas para no tener contacto con hongos. En el caso de las mujeres en edad reproductiva y diabéticos también se tienen que extremar las precauciones para evitar las infecciones ginecológicas que proliferan en estos lugares y épocas del año.

Al viajar al extranjero, informarse antes si es necesario vacunarse

Existe el riesgo de contraer enfermedades en los países extranjeros a los que se viaje, por lo que es necesario informarse antes en un centro médico sobre si es necesario vacunarse para prevenirlas. Muchos países incluso exigen un certificado de vacunación a los extranjeros que los visitan. La vacunación debe producirse con una antelación de entre cuatro y ocho semanas.

Conservar los medicamentos en un lugar fresco y seco

Los medicamentos con los que se viaje se deben preservar lo máximo posible del calor, evitando por tanto, guardarlos en las partes inferiores o superiores de las maletas o en la guantera del coche. Si se viaja al extranjero es conveniente llevar también las recetas para evitar problemas indeseables en las aduanas.

Parar cada dos horas si se viaja en coche

Cuando se viaja en vehículo propio se deben hacer paradas para descansar cada dos horas (como máximo). En el caso de que haya niños nunca se les puede dejar solos dentro del coche porque corren el riesgo de deshidratarse rápidamente. Aunque el trayecto sea corto, se deben revisar antes los cinturones y las sillas homologadas para niños. Además, conviene pasar la revisión del coche si los desplazamientos estivales van a ser largos.

No tomar baños de más de media hora

La duración máxima de cualquier baño en la piscina o en el mar no debe tener una duración superior a los 20 ó 30 minutos. En el caso de que sea el primer baño del día debe estar por debajo de los 15 minutos. Si se ha estado antes mucho tiempo tomando el sol o se ha ingerido una comida copiosa, la entrada en el agua no puede ser brusca. Para los bebés, lo aconsejable es que sus baños sean de escasos minutos, pues por el contrario tienen elevadas probabilidades de resfriarse.

Llevar siempre encima los teléfonos de interés

Al realizar un largo viaje en coche se debe llevar a mano el teléfono de la aseguradora, el hotel en el que uno se vaya a alojar y el de la agencia de viajes si se ha contratado un seguro. También se recomienda incluir en la agenda del teléfono móvil el número de contacto de la persona a la que nos gustaría que primero avisaran en caso de algún accidente o problema con el siguiente encabezado: “Aa+nombre” (avisar a) para España y “ICE+nombre” en el extranjero (In case of emergency).